Estaba viendo un reel en Instagram (si, estoy consciente de la ironía de esto) y me llamó la atención lo siguiente:
Era el inicio de un podcast en el que se iba a entrevistar a la autora del libro y en ese momento el podcast recibió una llamada de un abogado diciendo que debían desistir de entrevistar a la autora, porque hacerlo acarrearía consecuencias legales.
La morra del podcast se sacó de P2 y le pidió a la autora que se retirara, pero la autora ya venía preparada con alguien para que la pidieran entrevistar acerca del libro en su lugar.
La autora es una mujer llamada Sarah Wynn-Williams, que fue trabajadora top para Facebook y estuvo viajando y trabajando codo a codo con los altos mandos de la empresa.
Si te gustó la película de “El diablo viste a la moda” te va a encantar esta madre, lo que no te va a encantar es que estos si son datos de la vida real, que esta gente existe y que son una porquería de seres humanos.
Una joyita de anécdota que viene en el libro cuenta cómo una tipa llamada Sheryl se awitó porque Facebook no pudo abrir un market place en Facebook para la compra y venta de órganos.
Cuando Sarah le explica que por qué eso sería una mala idea y que estaba mal por ética básica de los diferentes países involucrados, ella le contesta (indignadisima) que si la vida de su pequeño estuviera en peligro ella debería poder ir a MEXICO a que le pusieran un órgano listo para llevar.
Sheryl tuvo que conformarse con que las personas pudieran indicar si eran donadores de órganos en su perfil de Facebook.
Lo cual me hizo pensar…
Wao…
En serio hay gente tan mierda?
El libro también pinta a un Mark Zuckerberg sonsón que no entiende por qué no debería salirse todo el tiempo con la suya, con cero consciencia social, que quería verse con López Obrador (Ya como presidente de México) en su hoodie apestosa y que casi deja plantado a un presidente Colombiano que estaba intentando hacerle el paro para que todos los países permitieran que Facebook tuviera influencia política.
Es la historia fascinante de como una mujer, deseosa de un puesto alto en un sistema que creía, le permitiría hacer la diferencia, termina dando interminables horas de su tiempo para cumplir las demandas pendejas de gente carismática pero profundamente superficial y sin el menor de los respetos por absolutamente nada que no les produzca ganancia personal, tanto monetaria como en términos de fama y reputación.

Leave a comment