mas que un blog, una mala influencia

Las palabras de un Samurái

Tengo miles de ideas para esta madre (el blog) pero siempre tengo miles de cosas pasando en el preciso momento en el que tengo una idea.

No quiero prometer nada, dice el Bushido que un buen samurai nunca promete nada, simplemente hace las cosas…

Es el principio de Makoto, que dice que decir y hacer deben ser la misma cosa.

La palabra del guerrero es su garantía y Dios sabe que no he pasado todos estos años peleando para mi señor Fred (Fred es el emperador de los gatos samurai), para que mi palabra caiga en desgracia.

Mi habilidad con la katana es inigualable, me llaman “El viento del sur” porque soy rápida y por qué siempre salgo de…

El sur.

De hecho tengo una manía con agarrar una brújula antes de llegar a dónde voy a pelear y siempre llegar por el sur, conmigo nunca hay ataques sorpresa, siempre saben que voy a llegar por el sur y siempre que llego a la pelea la gente ya está viendo hacia el sur…

Y también me llaman el viento del sur por la canción de Laureano Brizuela, especialmente por esa parte que dice “No he venido a traerte la paz”, porque no he venido a traerte la paz, ni nada.

No tengo nada para ti, solo el dulce acero de mi Katana.

Es difícil ser un samurái, en especial en estos tiempos, donde el honorable señor Fred está más psicótico.

No quiero decir todas las cosas en las que estoy pensando porque antes que nada me interesa un aspecto muy particular de este proceso que es la ejecución de mis ideas.

Traigo un tema en especial que está muy perro y quería hacerlo al estilo Philosophy Tube o como los videos del Puto Mikel, pero necesitaría un vestuario como de Bridgerton y algo de mobiliario para hacer un pequeño escenario ambientado en la regencia…

Y Diosito sabe que el horno no está para ese tipo de Boyos.

El problema de tener una mente creativa es precisamente que uno tiene la mente creativa y se viaja en detalles que hacen las cosas verse geniales pero donde te encuentras con la primera traba es con la ejecución.

Tengo unas ideas perrisimas pero, necesito encontrar la manera de aterrizarlas primero antes de hablar de ellas.

Y uno puede ser un samurái de élite todo lo que quiera pero si vociferas tus proyectos como una maldita cacatúa y luego no haces nada, entonces no vale la pena nada de lo que digas…

Las palabras, aunque poderosas, no son las cosas.

Es monstruoso como nuestro mundo está construido en base a palabras que pretenden ser cosas…

Como si fueran vales…

Como el otro día que veía una mañanera con la presidenta y ella decía que algo estaba muy bien y curiosamente tuve que ir a informarme acerca de ese trámite y me topé con la nueva de que el trámite no puede llevarse a cabo porque no han arreglado un problema con el y tienen como un año sin arreglarlo.

La afirmación “Estamos logrando grandes avances en esta materia” no quiere decir ni madre si vas y quieres hacer algo relacionado con dicha materia y no puedes porque la estúpida materia ni existe en los términos en los que tú la necesitas.

La palabra no es la cosa, pero la gente pone palabras como vales para que funcionen como cosas y luego se les cae el mundo porque te emputas con ellos porque sus palabras no compran realidades.

Volvemos a la vieja pregunta que ha plagado la mente de la humanidad desde los años 90…

Donde está mi elefante?

Yo no quiero ser una persona que da palabras que pretenden ser cosas…

Aunque irónicamente, el blog está lleno de palabras, ya sea en audio o escritas y esa es la esencia de un blog, las palabras.

Pero no les voy a dar la promesa de un blog que va a tener esto esto y aquello para que después vengan y no haya ningún maldito elefante!.

Así que solo diré esto:

Vienen cosas…

Qué cosas?

Shhhhtah!! Metiches! Vuelvan a lo suyo y ya verán.

Mi honorable señor Fred

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